FRAG-MEN-TOS DE UNA VIDA ARTÍSTICA
Cúrcuma Art Center (Barrio San Felipe), Noviembre 14-16, 2025

Curado por: Male Calderón La investigación fue realizada por Male Calderón, actriz y gestora cultural, quien con este estudio traza el inicio de su camino como investigadora y curadora. Artista apasionada por descubrir nuevos caminos de creación, en cuya búsqueda desea articular el teatro, las artes plásticas y las artes visuales en un mismo lenguaje expresivo. El proyecto cuenta con la colaboración de Alonso III, fotógrafo y escritor, quien ha construido un recorrido académico y artístico marcado por la unión entre la palabra y la imagen y que se considera a sí mismo un artista de lo ordinario, ya que es allí, en el despojo de toda pretensión, desde donde se permite crear, narrar y retratar lo cotidiano. Frag-men-tos de una vida artística es una exposición multisensorial que sitúa la identidad como eje de creación y reflexión. Entendiendo que el mundo posmoderno se configura a partir de diversos fenómenos que atraviesan la experiencia del sujeto, en un contexto caracterizado por los procesos dinámicos y fluctuantes. En este marco, la fotografía se convierte en el medio central del proyecto, conteniendo los resultados de la investigación y estableciendo una analogía entre el texto y la imagen. Las fotografías operan como un archivo tipo documental, cuya función es visibilizar la precariedad laboral y la fragmentación identitaria que experimentan los actores, los actores y las actrices en su desarrollo profesional. El proceso creativo toma como principal referencia la estética Deadpan —también conocida como “inexpresiva” o “impasible”—, y el retrato, como medio para resaltar la representación de la emoción como sujeto y la singularidad del individuo. Dentro de esta línea se resalta el trabajo de Rineke Dijkstra, Thomas Ruff, Thomas Struth y Cindy Sherman, artistas que han explorado la naturalidad de la imagen y la profundidad del sujeto retratado. En la búsqueda por la naturalidad de la imagen y del individuo, las fotografías fueron tomadas en el Teatro Libre, espacio elegido por su capacidad para aportar tanto a la estética de la exposición como a la población objeto de estudio. Permitiendo así un diálogo íntimo entre el actor y el escenario, donde las emociones se revelan a través del cuerpo. Las fotografías se acompañan de una performance y una pista sonora, juntas componen una experiencia que otorga materialidad al cuerpo representado. Se trata de un cuerpo no reconocido, a veces incomprendido por quien lo habita y abandonado en un contexto inmediato que exige su constante accionar. Un cuerpo que sobrevive en medio de un entorno mercantilizado, globalizado e ineludible. En conjunto, estos elementos invitan al espectador a detenerse, observarse, sentir su cuerpo y habitar su propia subjetividad.








